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El
25 de febrero de 1923 nace en La Vela, estado Falcón, Alonso
Gamero
Reyes, hombre de ciencia, escritor, poeta, e insigne ser humano.
Hijo
de Delia Reyes y Jesús Gamero Molina, se graduó
como bachiller en la
ciudad de Caracas en el año de 1940. A la edad de 19
años dicta clases
de Educación Física en la Colonia Sanitaria
Infantil de Los Teques, en
el estado Miranda, para luego trabajar, hasta 1945, como maestro de
quinto y sexto grado en la Escuela Parroquial San Juan, ubicada en
Caracas.
Al
año siguiente, en 1946, Alonso Gamero obtiene el
título de Profesor de
Biología y Química en el Instituto
Pedagógico de esa ciudad. Casi de
inmediato regresa a Coro para ejercer cargos docentes en los liceos
Cecilio Acosta y Luis Espelozín. Durante 1947 y 1948 se
desempeñó como
director del Colegio Federal de Boconó, y como profesor de
zoología y
botánica en el Liceo Fermín Toro en la capital
del país.
En
1950, culmina en la Universidad de Michigan, Estados Unidos, el Master
en Ciencias en el área de Zoología, y ese
año, en la Estación Biológica
de Massachusetts, dicta cursos de verano sobre Embriología
de
Organismos Marinos y Zoología Marina.
Entre 1950 y 1952 fue Director de la Escuela de Ciencias de la Facultad
de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela.
Simultáneamente,
ejerció la jefatura del Laboratorio de Biología
del Instituto
Pedagógico hasta el año de 1958. Dos
años después, obtiene el título de
Licenciado en Biología en la Universidad Central de
Venezuela y resulta
electo Decano de la Facultad de Ciencias de esa institución,
durante
tres períodos consecutivos.
Por
ocho años (1950-1958), integró las juntas
directivas de la Asociación y
de la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia
(Asovac y
Fundavac). Igualmente, fue miembro de la Academia de Ciencias
Físicas,
Matemáticas y Naturales, así como co-redactor,
entre1960 y 1963, del
Proyecto de Ley de creación del CONICIT.
Desde
1968 hasta 1980 -año en que fallece- continuó
ejerciendo múltiples
funciones académicas a nivel nacional. Fue asesor de la
Universidad de
Los Andes para la creación del Centro y de la Facultad de
Ciencias;
integró las comisiones organizadoras de la Universidad
Nacional Abierta
y de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda.
También
fungió como asesor del área de Postgrado y del
Departamento de
Extensión Científica de la Universidad de
Carabobo.
Alonso
Gamero Reyes era un hombre multifacético, amante de la
naturaleza, de
los estudios, del arte y de la poesía, destacado
científico y un
excelente comunicador, pues produjo diversos programas de radio y
televisión y escribió guiones para documentales.
El
“Reino Animal”, programa trasmitido en Radio
Caracas Televisión, fue
premiado en varias ocasiones, al igual que el programa radial
“Así es
Venezuela”.
Pintor
aficionado, la imagen del Libertador Simón
Bolívar fue su principal inspiración.
En
cuanto al aspecto sentimental, Gamero se casó dos veces, su
primera
esposa fue Ana Teresa Salazar, con quien engendró dos
varones, Alonso e
Hilario; mientras que su segundo matrimonio fue con Blanca Heredia, con
quien tuvo cuatro hijos: Gabriel, Alejandro, Aura y Valentina.
El
fruto de sus investigaciones quedó plasmado en las
publicaciones
“Zoología General”,
“Guía para Trabajos prácticos de
Zoología”, e
“Imagen de la ciencia”; pero sobre todo, su
concepción de lo que deben
ser las universidades y la educación superior en Venezuela,
está
escrito en el documento titulado “Marco de referencia y
principios
educativos que sustentan el plan de estudios
técnico-profesional para
carreras cortas y largas”, que presentó como
miembro de la Comisión
Organizadora de la UNEFM, en el año 1978. Allí,
Gamero afirmaba lo
siguiente: “Estas nuevas universidades deben estar
fuertemente ligadas
al proceso productivo, siguiendo cuatro vertientes fundamentales:
prestación de servicios, producción de bienes,
realización de
investigaciones científicas, tecnológicas e
industriales y la
preparación de estudios y proyectos. Así
formaremos técnicos en
diferentes niveles y disciplinas profesionales y futuros
investigadores.”
Sobre
el rol de los estudiantes refiere: “Es evidente la necesidad
que tiene
el joven venezolano de aprender a trabajar con las manos, pues
tradicionalmente se nos forma con mentalidad burguesa y
burocrática y
no es este el camino más idóneo para alcanzar el
desarrollo integral de
Venezuela.”
Alonso
Gamero dominaba varios idiomas: hablaba correctamente el
inglés y leía
francés, portugués e italiano, pero sobre todo
manejaba de manera
magistral el arte de la palabra, ese que puede abrir ante quien lo
posee, mares y océanos.
De
Nervio y de Galaxias. Sonetos irregulares y un poema a la muerte
anticipada”, reúne textos escritos entre 1975 y
1980, los cuales
evidencian el espíritu del autor y su esencia humana. El
amor, el odio,
la vida, la muerte, los jóvenes, sus amigos, su familia,
Coro, La Vela,
lo que deseaba, lo que añoraba y hasta lo que visionaba, son
los temas
tratados en el libro.
Luego
de una intensa y provechosa vida, el 27 de septiembre de 1980 se apaga
la llama de su corazón, pero su ideal, su legado,
quedarán perennes en
el alma del venezolano que ama la vida, la naturaleza, el arte y la
educación, así como en la de todo hombre y toda
mujer que busca hacer
de sí “un gigantesco polo positivo”.
Desde el 08 de octubre de 1980, el
Instituto Universitario Tecnológico de Coro, mediante
resolución Nº
347, publicada en Gaceta Oficial Nº 32.086, lleva
orgullosamente el
nombre de Alonso Gamero, ilustre educador, ejemplo de lucha y
constancia, y auténtico revolucionario del saber.
mgs. ana chávez c.n.p 10.387
alonso gamero reyes un hombre…una vida
Un
gigantesco polo positivo
De miel
y anís el sentimiento tengo
corazón de galaxia y amapola
llevo en la sangre un palpitar de ola
y el alma en arcoiris la sostengo.
En
gotas de rocío guardo un llanto
que mi boca locuaz jamás explica.
Vivo mi soledad que mucho implica
Soledad que por mía yo amo tanto.
Busco
vivir afirmativamente
y gozar del dolor y la alegría
en el planeta azul en donde vivo.
Busco
querer desesperadamente
hacer todas las cosas, cosa mía,
y hacer de mí, definitivamente,
un gigantesco polo positivo.
Junio,
1975.
Alonso Gamero
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